
La contaminación es algo con lo que todas las personas convivimos a diario, un gran ejemplo de esto, es la contaminación química que hay en la industria agrícola, no solo debido a los pesticidas, sino también a la contaminación de los suelos al usar un sin fin de fertilizantes que por medio de las lluvias y regados terminan contaminando el ambiente a su alrededor.
En algunos casos la concentración de éstas sustancias es tal, que hace que se vuelvan tóxicas para los organismos que habitamos estos lugares.
Para nadie es desconocido que en la industria alimenticia, el uso de pesticidas o insecticidas es el pan de cada día, en general a este proceso se le conoce como fumigación. El fin de este proceso es lograr erradicar las plagas (insectos, hierba, pájaros, etc.) que asechan los cultivos, por lo que se producen grandes pérdidas, no solo para los productores si no también para nosotros los consumidores, dado que al escasear el producto su costo aumenta. Igualmente el uso de fertilizantes que busca la mejora de los suelos y así el de la producción.
Aunque permiten una mejora en la producción sus efectos nocivos son mayores, todos los seres vivos junto con el medio ambiente nos vemos afectados, en la mayoría de los casos los pesticidas y fertilizantes llegan a los afluentes, por lo que están dentro de las principales causas de contaminación del agua, recurso vital.

Los efectos anteriores están acompañados por pérdidas de suelos, ya que gracias a estos procesos se vuelven áridos, infértiles. Esto además provoca gran pérdida de fauna, las especies se contaminan y mueren o migran a otros lugares alterando ecosistemas, las actividades agropecuarias se detienen y las tierras pierden su valor.
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